lunes 30 de enero de 2012







Supernova

De modo que esta es la famosa realidad: todo esto que vemos todos los días con los ojos abiertos todo el rato siempre buscando la verdadera supernova de algo. Todo esto que oímos todos los días, todas esas palabras que cada vez valen menos. Nunca han valido tan poco las palabras. Nunca han valido menos que hoy. Comienza a sernos infiel la piel de la garganta y, cuanto más hablamos y escuchamos hablar, menos parece valer lo que nos dicen y decimos, más nos alejamos de la verdadera supernova cuya luz intensísima y nueva siempre hemos tratado de encontrar. De modo que esta es la famosa realidad: todo esto que ocurre todos los días como contra una aguja moverse el corazón, este sendero sobre de cómo el hombre se compromete cada vez más con su propia extinción o la locura de algo, mientras los días pasan como pequeñas burbujas de cerveza, un día y otro día fingiendo muy bien que nos aburre lo de siempre, un día y otro día tan imperfecta o perfectamente gobernados por el “Dinero Organizado”. Debemos explicarle muy bien a los niños en qué consistió todo esto que ahora se acaba, porque se está acabando algo, algo más que el petróleo o la esperanza de hallar las supernovas. Y también creo que, ante lo que estamos viviendo, debemos elegir entre la metamorfosis o la muerte. Y creo que elegiremos la muerte. Como siempre la muerte. Hace ya mucho tiempo que olvidamos la vida.

martes 3 de enero de 2012






Misericordia Gris

Parecía que iba a pasar algo nuevo, pero no. Ya es 2012 y todo sigue su curso como si se autoejecutara un programa informático o un juego de Nintendo o un enjambre de langosta egipcia. Todo sigue su curso como “las heridas de alguna vez” en la memoria de los perros. Yo creía que alguien iba a empezar el año pidiendo perdón por la tristeza de anillar a las aves o algo así, pero nadie parece estar dispuesto a pedir perdón por nada ni tan siquiera a sentir un poquito de pena por la minusvalía de la Verdad. La realidad cada vez se parece más a esa clase de cuadros que te hacen desear vivir a este lado del marco todo el día llorando abrazado a un peluche. Nadie añade nada nuevo al mundo. Todo forma parte de un Programa General de Consumo y el sol es más hermoso por la tarde, despacio, hacia las tres.

sábado 24 de diciembre de 2011





Contra el síndrome de rata de Hamelin


"A quienes hemos vivido entre 1980 y 2020 se nos preguntará: ¿Pero qué hiciste en aquellos años decisivos, cuando todavía era posible evitar lo peor?".

Jorge Reichman




martes 22 de noviembre de 2011





Locos por vivir








“Las únicas personas interesantes para mí son las que están locas, locas por vivir, locas por hablar, locas por ser salvadas, deseosas de tener todo a la vez, los que jamás bostezan ni dicen cosas intrascendentes, sino que arden, arden, arden, como esos fabulosos fuegos artificiales que explotan como arañas o palmeras entre las estrellas para dejar una luz azul central que al explotar hace que todo el mundo quede boquiabierto y exclame: ¡Ahh!”





Jack Kerouac




La vida tras el cénit

En la superficie todo parece claro. La economía está en crisis, los problemas siguen pudriéndose solos, la industria del comentario no provoca náuseas, los ojos de las moscas se parecen al cáncer… y todo eso que sale en los periódicos. Algunos viven de decirnos: “¡El futuro será la hostia, seguidme!”. Los países más pobres están tratando de crear sociedades parecidas a la nuestra, quieren coches y aire acondicionado y pantalones vaqueros y neveras y sobre todo gente de esa que vive de decir: “El futuro será la hostia, seguidme”. Sin embargo nuestros nietos posiblemente no podrán viajar en avión. Y no es el dinero quien hace en realidad funcionar el mundo, sino el petróleo, las fuentes de energía. Nadie se pregunta por un mundo sin petróleo y por cuánta gente podría vivir en él y de qué manera. Todo parece estar claro, pendiente de un colapso, pero claro, ¡muy clarito! Entonces, cuando veo a cientos de fotógrafos amontonarse como buscadores de pepitas de oro delante de Brad Pitt o de Terelu Campos, me compadezco de la especie humana, la siento tan perdida, tan errada en lo sustancial, que la abrazaría si fuese un solo ejemplar y le diría al oído, como quien habla con una estatua o una alegoría, estas palabras de Tagore: “Algo maravilloso vendrá, no importa lo oscuro que sea el presente”. ¿Vendrá? ¿De verdad vendrá?

lunes 7 de noviembre de 2011





Esquizonada

He visto esta imagen hasta la saciedad. Ha salido en prensa, en suplementos culturales, en revistas de Arte, en Televisión, en Internet, en google,... En muchas revistas, en muchos periódicos, en mucho "google". Se le ha prestado una atención sobredimiensionada que no acierto a explicarme. Me pregunto cómo es posible que estos afamados artistas, pintores relevantes, se hayan prestado a salir así. Me pregunto qué aporta esta imagen y sobre todo qué significa. No le veo la gracia ni el interés. Me da pena que posen así. Y también creo que da idea del caos y la burla en que vivimos. Entonces no puedo evitar acordarme de esa máxima de Jean Rostand: “El hombre es un milagro sin interés”.

martes 18 de octubre de 2011



Otredad



No sé cómo se llama esta enfermedad, este desamparo de que te importe una mierda lo que parece importarle tanto a todo el mundo. Compro “El mapa y el territorio” de Houllebecq, Premio Goncourt, calificada de “Magistral de principio a fin” en Le Figaro, de “corrosiva y sutil sobre el fin de la era industrial”, “una novela sobre el arte contemporáneo”, y también de “una crítica al capitalismo y un análisis de la sociedad todo en uno” por Nouvel Observateur y por Süddeutsche Zeitung y La Repúbblica. La compro con la seria voluntad de leerla entera (Hace tanto tiempo que no consigo terminar de leer una novela entera, llegar con un mínimo de interés e ilusión al final de una novela entera. Me aburren, siento que no hay nada “especial” en ellas, que ofenden la alegría y las expectativas de quienes buscan belleza, asombro o luz en un libro) La compro porque alguien muy especial, a quien estimo mucho, me envía un email para recomendármela como un remanso de inteligencia e incluso de belleza. Y la leo entera. Hago ese esfuerzo: 376 páginas en tres tardes y pico de mi vida. ¡Y qué desilusión! ¡Cuánta vergüenza ajena he pasado leyendo esas páginas! ¡Qué poco me importa ese vano argumento, esas piruetas “corrosivas”, esos diálogos fatuos e irreales, esa falta de humanidad auténtica que hay en los personajes, sólo un poco en el padre, sólo un poco en el padre! Es tediosa la descripción reiterada de los restaurantes. Las notas de pie de página son cutres, ridículas y totalmente innecesarias. El autor siempre escribe “Por lo menos te la chupan sin condón”, como si con esa frase tratase de ser la hostia y de agrietar un poco el mundo. ¡Qué ingenuidad! ¡Qué claudicación involuntaria a los tiempos! ¡Qué aburrimiento! ¡Qué lejos está todo eso de lo que yo busco en un libro! ¡Qué sentimiento de tardes perdidas! Entonces, si lo pienso, descubro que el error está en mí, en esta enfermedad o en este desamparo de que me importe una mierda lo que le importa a Le Figaro, a los críticos literarios de Babelia o El Cultural, a la gente que idolatra esta literatura o cualquier otra cosa pretendidamente de actualidad rabiosa, y sobre todo a la persona que me lo ha recomendado con “ahínco”, con la buena intención de salvarme del aburrimiento o de lo inesencial, una persona a la que estimo tanto y a la que considero inteligente, muy inteligente. Entonces comprendo que todos nos enfrentamos a la irrelevancia, a la disgregación. Entonces experimento una oscura decepción animal y humana al mismo tiempo, y busco una palabra para esta enfermedad, mientras que se hace de noche y me quedo un rato pensando a oscuras sentado en el sillón del comedor de mi casa, sin la regleta de halógenos encendida, sin la televisión puesta, deseando que un ángel, anhelando que un ángel, me dé un beso en la frente mientras que todo muere lentamente en la Tierra.

jueves 22 de septiembre de 2011











Omnisciencia I

¡Qué antiguo es todo!: Tener un blog, facebook, Madonna, la corrupción, el escándalo, decir: poner en valor, la angustia vital, Rubalcaba, Rajoy, las “máquinas de hierro que siguen existiendo y obedecen a los bits sin peso”, los periódicos, las novelas, la filosofía, Ian Gibson, las fichas para evaluar la acogida a padres en los institutos o las hojas para evaluar las habitaciones de hotel que te dejan encima del minibar junto a un caramelo, las conferencias, los recitales, la basura abominable de la mercadotecnia… Algo nos devora como Saturno a sus hijos. No sé exactamente lo que es, pero algo lo está devorando todo. Las cosas se desposeen de su importancia y su vigencia de un día para otro, de un verano a otro, de un minuto a otro. Hay una melancolía de la extinción de las ideas y de los valores propagándose por las grandes ciudades. Los pueblos resisten, aún conservan cosas auténticas y profundas, cosas que escapan de la grotesca simpleza que lo invade todo. Las personas estamos pasando a ser “datos con piernas” y “El Estado es una máquina de mediocridad”. Ni tan siquiera se sedimenta lo que ocurre. Algunas personas empiezan a tener cara de vivir en un cuadro de Munch. Llevan razón estos versos de Almudena Guzmán: “El tiempo ronca y no te deja dormir./ Tocas el mundo y es una raspa de pescado”. “Vivimos en una calle en cuesta como Sísifo”. Sin embargo todos tenemos aún la soledad, la locura y el amor. Y eso nos salva un poco.

lunes 19 de septiembre de 2011




“Hubiese sido tan feliz domando una a una
todas las hormigas que corren por mi piel cuando sonríes”


Abelardo Linares

domingo 3 de julio de 2011






Ánima fugit



Siempre estuvimos como muy ocupados en vivir y en los renglones seguidos de la felicidad y en un optimismo insensato respecto al futuro. No nos dábamos cuenta de que la vida es breve y su sentido oscuro o algo así. No nos dábamos cuenta de esa tristeza de seguir viviendo del cuento de lo que fuimos, ni de lo solas que pueden ser las cosas sin nosotros. Siempre pensábamos que las cosas suceden porque hay planes grandiosos hechos por Dios o por quien sea. Que los campeonatos del mundo o el metacrilato y los barbitúricos y los ministros existen o suceden por eso. Por ese plan grandioso escrito en arameo por encima del cielo. Ahora, lo que queda de todo no nos gusta ya nada. Ni tan siquiera hay remos que pueden empujar en el agua estancada. Ahora sólo se trata un poco de puntos de sutura y de que "los ojos nos sirvan para acompañar nuestra ceguera mental". Existir bonito y rechazar la angustia de la vida. Vivir de organizar y administrar la insignificancia. No leer nada. No poner la radio. No ver la televisión. No salir a la calle por riesgo de colisión con basura cósmica. Esperar el regreso de la existencia nueva. O tratar de meter en un cuento o en una canción o en un poema la vida o el amor hechos de una delicia que alguna vez fue nuestra, que alguna vez fue nuestra, que alguna vez fue nuestra,..

Debiéramos decir

"Preciso es que nos sometamos a la carga de estas amargas épocas, decir lo que sentimos, no lo que debiéramos decir"

W. Shakespeare

Datos personales

Miguel Sánchez Robles (Caravaca de la Cruz, 1957) es catedrático de Geografía e Historia y escritor.

Archivo del blog

Nota biográfica y breve currículum literario

  • Miguel Sánchez Robles. Su trayectoria poética está jalonada de galardones y reconocimientos literarios de primer orden. Ha recibido, entre otros, los premios de poesía: “Miguel Hernández”, "Leonor", "Bienal de León", “Esquío”, “Barcarola” , “Ciudad de Irún”, “Bahía”, “Antonio Oliver Belmás”, “Fundación Colegio del Rey”, “Ciudad de Zaragoza”, “Julio Tovar”, “Rafael Morales”, ... En narrativa: “Alberto Lista”, “Camilo José Cela (Premios del Tren)”, “Julio Cortázar”, “Fernández Lema”, “Ignacio Aldecoa”, "La Felguera" ... Y en novela ha obtenido el “Fray Luis de León” por “La tristeza del barro”, el premio de novela de la Diputación de Córdoba por "Donde empieza la Nada"y ha sido finalista del “Ateneo de Valladolid” y del “Torrente Ballester”. En ensayo ha obtenido el premio "Becerro de Bengoa" de la Diputación Foral de Álava por su libro: "El sentido del mundo"

Google Analytics