
Supernova
De modo que esta es la famosa realidad: todo esto que vemos todos los días con los ojos abiertos todo el rato siempre buscando la verdadera supernova de algo. Todo esto que oímos todos los días, todas esas palabras que cada vez valen menos. Nunca han valido tan poco las palabras. Nunca han valido menos que hoy. Comienza a sernos infiel la piel de la garganta y, cuanto más hablamos y escuchamos hablar, menos parece valer lo que nos dicen y decimos, más nos alejamos de la verdadera supernova cuya luz intensísima y nueva siempre hemos tratado de encontrar. De modo que esta es la famosa realidad: todo esto que ocurre todos los días como contra una aguja moverse el corazón, este sendero sobre de cómo el hombre se compromete cada vez más con su propia extinción o la locura de algo, mientras los días pasan como pequeñas burbujas de cerveza, un día y otro día fingiendo muy bien que nos aburre lo de siempre, un día y otro día tan imperfecta o perfectamente gobernados por el “Dinero Organizado”. Debemos explicarle muy bien a los niños en qué consistió todo esto que ahora se acaba, porque se está acabando algo, algo más que el petróleo o la esperanza de hallar las supernovas. Y también creo que, ante lo que estamos viviendo, debemos elegir entre la metamorfosis o la muerte. Y creo que elegiremos la muerte. Como siempre la muerte. Hace ya mucho tiempo que olvidamos la vida.
De modo que esta es la famosa realidad: todo esto que vemos todos los días con los ojos abiertos todo el rato siempre buscando la verdadera supernova de algo. Todo esto que oímos todos los días, todas esas palabras que cada vez valen menos. Nunca han valido tan poco las palabras. Nunca han valido menos que hoy. Comienza a sernos infiel la piel de la garganta y, cuanto más hablamos y escuchamos hablar, menos parece valer lo que nos dicen y decimos, más nos alejamos de la verdadera supernova cuya luz intensísima y nueva siempre hemos tratado de encontrar. De modo que esta es la famosa realidad: todo esto que ocurre todos los días como contra una aguja moverse el corazón, este sendero sobre de cómo el hombre se compromete cada vez más con su propia extinción o la locura de algo, mientras los días pasan como pequeñas burbujas de cerveza, un día y otro día fingiendo muy bien que nos aburre lo de siempre, un día y otro día tan imperfecta o perfectamente gobernados por el “Dinero Organizado”. Debemos explicarle muy bien a los niños en qué consistió todo esto que ahora se acaba, porque se está acabando algo, algo más que el petróleo o la esperanza de hallar las supernovas. Y también creo que, ante lo que estamos viviendo, debemos elegir entre la metamorfosis o la muerte. Y creo que elegiremos la muerte. Como siempre la muerte. Hace ya mucho tiempo que olvidamos la vida.








