
Conectividad simple
Tengo doscientos siete canales en Imagenio, más 43 en el telecable de mi pueblo, más otro puñado que salen si le toco a un botón verde de mi televisor nuevo ultraplano Sony Bravia. Algunas noches me siento en el sofá y empiezo a pulsar. Los paso todos, primero hacia arriba, así: 1, 2, 3, 4,... 75, sin señal; después hacia abajo, así: 207, 206, 205,... 0, sin señal; y ninguno me gusta casi nunca. Ya sabéis: mismos debates, mismas noticias, mismas películas, mismos goles, mismas cebras, mismos leones, el Ártico, gente que vive en Londres, gente que vive en Méjico, gente que vive en Singapur..., éste, el otro, aquel, aquella... casi las mismas moscas en la misma mierda, idiotas profesionales que hablan como chocan los pájaros enjaulados o algo así. Hay noches en las que sólo me detengo un poco en los canales extranjeros. RTL, por ejemplo. O encuentro en la 2 una película preciosa como Ficción, en la que sale Eduard Fernández . Me gustan para un rato esos canales extranjeros porque la publicidad es mejor y la gente que sale está menos vista. Pero termino quitándolos porque, antes o después, siempre sale alguien imitando de nuevo a Michael Jakcson. Apago y me siento como muy intoxicado de prosodia mediática o de otra cosa que no sé exactamente lo que es, y me voy a la cama como si me muriera un poco, pensando a lo mejor en por qué son tan tristes las cosas a lo lejos.