
Mientras llega la afasia
Junio, Año Undécimo de la Vigésimo Primera Centuria
No hablamos de cómo y por qué se está perdiendo
El sentido y la gracia de la dicha que enriqueció nuestras vidas
No hablamos de cómo nos asusta a algunos la superficialidad
Ni de lugares y mapas y mundos y evangelios
Donde la vida sea hermosa y adorable y fácil de entender
No hablamos de cuando todo esto sólo parecía
Un pequeño aviso de todo lo que podría salir mal
No hablamos de que “nunca vivimos, sino que esperamos vivir”
No hablamos
Nunca hablamos
De en tanta soledad importarnos los unos a los otros
No hablamos de que siempre es una tarde gris de noviembre cuando nos damos cuenta de que Nuestra tristeza se parece al cansancio de la felicidad
No hablamos de que difícilmente habrá nuevas oportunidades
De la ansiedad enferma de esta época
Del vacío absoluto al que quieren llevarnos
-Están tratando de llevarnos a todos-
Miro a mi alrededor y sólo encuentro afirmaciones vacías
Noticias nimias que sólo importan al interés político
Y al periodista que vive de darlas
Y los rastreros juicios de valor
Y los artistas y los intelectuales y los poetas
Que se venden como mercachifles de sí mismos, sí mismos, sí mismos;
Y de que siempre es la crónica de una cosa anunciada.
Todo esto parece un pequeño aviso de todo cuanto puede salir mal
Mientras que nosotros
No hablamos de la degradación moral de una comunidad rota y fragmentada
No hablamos de prepararse para una economía de la escasez
Ni de la inutilidad de la palabra escrita
Ni tan siquiera hablamos de los cigarrillos que fumaba Paul Newman en las películas
Ni de los solitarios impulsos de delicia que nos llevan a escribir
O a pensar en la afasia.
Estamos jodidos, pero la vida sigue,
Como esa luz que hiere al despertar los ojos.
Como esa luz que hiere al despertar los ojos.